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LA NUEVA ÁREA METROPOLITAN

 



Por: Alvaro Agudelo

La pandemia del Covid 19, trajo tantos cambios, que aún no somos conscientes de cuantos nos tocan, además del cambio en el comportamiento con vecinos y  costumbres; afecto también el espacio vital de la vivienda que era un área de 40 metros cuadrados, en donde una familia podía contar con lo indispensable; pero ahora el tema es: el espacio vital saludable o fisiológico, es decir se requiere un área que permita el reencuentro con la naturaleza, pero que evite posibles contagios, (en esta oportunidad, esto se observó en un condominio con lotes de 3000 metros cuadrados, en donde se presentaron los primeros casos de coronavirus en el Tequendama, pero fue fácilmente controlado por la generosidad de sus dimensiones). Hoy el mundo virtual ha permitido el trabajo desde casa y la compra de cosas sin desplazamientos, es decir la distancia y ubicación poco importa con tal que mejore la productividad.

Y es este momento cuando los pueblos ofrecen una alternativa en la propiedad, con nuevos valores que se tienen que sopesar con muchísima calma, dado que, para casos de infección, nada mejor a contar con una vivienda aislada de posibles pestes, porque la capital afecto los municipios aledaños y el Tequendama hace parte de esta área.  

En primer lugar, nuestros pueblos de vocación agrícola se convertirán en áreas suburbanas con graves problemas en el abastecimiento de aguas en las épocas criticas de verano y más cuando el agua tiene un límite, es decir caben unos cuantos y no más; la estructura geológica de los suelos cambiara por la explanación de vías y construcciones, sin olvidar que la estabilidad de ellos no es la mejor, si analizamos los deslizamientos ocurridos en años pasados. El lio ambiental es de marca mayor, como consecuencia de no se dar un manejo adecuado a las aguas servidas y ese es un costo que todos se quieren evitar, pues no basta la construcción de un pozo séptico. Los malos olores por explotaciones no adecuadas son una limitante. La flora arbórea de poca o ninguna rentabilidad económica sufrirá las consecuencias dizque por el sombrío a las casas o por la fragilidad en la caída de ramas y en su lugar los jardines ocuparan el sitio requiriendo nuevos regadíos. Los vestigios arqueológicos frente al afán de enriquecimiento desaparecerán o se restringirá el acceso por la propiedad privada. 

Por todo lo anterior, en futuros condominios el área no debe ser inferior a 1000 metros indivisibles, pues de lo contrario se puede ir a la tugurización con menoscabo de lo ofrecido como espacio saludable 

A cambio según muchos, habrá mano de obra abundante en las construcciones y venta de materiales en los negocios especializados, pero el costo de esta crecerá y pensar en cultivos serán proyectos quijotescos es decir la productividad de la tierra caerá en picada, por tanto, no deben tomar decisiones apresuradas y el esquema de ordenamiento territorial amerita revisión frente a la oportunidad de la pandemia.

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