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Septiembre mes de la Biblia

 


(Por Luis E. Jacobi).- Septiembre es un mes especial para los cristianos de habla hispana porque se celebra el mes de la Biblia. En este mes se recuerda dos hitos importantes vinculados con la traducción bíblica. Además, ha sido el libro fundacional de las culturas occidental y oriental.

Las iglesias evangélicas y protestantes recuerdan que un día 26 de septiembre de 1569 en Suiza se terminaron de imprimir los primeros 260 ejemplares de la Biblia en español conocida como la “Biblia del Oso” (llamada así por la ilustración de su portada). Esta traducción fue hecha por Casiodoro de Reina, y luego sería revisada por Cipriano de Valera, convirtiéndose en la traducción Reina Valera, la de mayor circulación en el mundo de habla hispana y la más apreciada por las iglesias protestantes y evangélicas.

Por otro lado, el 30 de septiembre la Iglesia Católica Romana conmemora el día de Jerónimo de Estridón, conocido como San Jerónimo, quien tradujo del griego y del hebreo la Vulgata latina. Esta traducción fue durante siglos el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica Romana.

“En la Biblia está la historia de la Humanidad y sus conductas paradigmáticas”

Crespo (Por Hugo Schira).- El pastor René Krüger de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata es un profundo estudioso de la Biblia y su contexto histórico. Reivindica el carácter excepcional y único del libro sagrado de judíos y cristianos. En una extensa e interesante entrevista con Paralelo 32 repasó algunos aspectos sobre la Biblia a la luz de las investigaciones científicas modernas. En el inicio de la charla aclaró, para dar el marco científico y metodológico de investigación sobre la Biblia, que “las Ciencias Bíblicas son todas las ciencias auxiliares con las que se estudian los textos de la Biblia y su entorno. Los idiomas hebreo, arameo y griego; la arqueología bíblica, donde trabajan cristianos, judíos, ateos, no interesa la confesión sino la arqueología de la época bíblica; la metodología exegética para el análisis de los textos bíblicos, porque la Biblia también es literatura con géneros y formas literarias; hay que ubicar los géneros en su contexto, en su historia, ya que cada historia produce determinados géneros. Las ciencias exegéticas tienen que ver con el análisis literario, el análisis de los momentos de la redacción, del proyecto que tiene cada libro bíblico”.

–  Por decirlo así, el proyecto político del momento…

—  El proyecto del momento, o un cuestionamiento de ese proyecto. Por ejemplo, la literatura apocalíptica cuestiona la política de los imperios. Dice ‘todo esto se va a ir, va a llegar el fin del mundo, se van a terminar las dictaduras’. Es una respuesta a una situación apremiante. Estudiar la literatura en su contexto, como producto de ese contexto y como respuesta a la política. Después, todo lo que tiene que ver con la traducción, que no es pasar un texto a otro idioma, sino que hay maneras de traducir. Y después, los llamados Comentarios, que es volcar la investigación a un libro que después se puede usar para la predicación, para un estudio bíblico. O sea, abarcan muchas cosas las Ciencias Bíblicas. Y aparte del Antiguo y Nuevo Testamento está el campo de la Literatura Intertestamentaria, que no entró en el canon de la Biblia, pero que es sumamente amplia.

–  La Biblia tiene muchas vetas.

—  Está la historia de la Humanidad, hay ciertas pautas y modelos de ser humano, ciertas conductas paradigmáticas. Dictaduras siempre hubo, amor siempre hubo, odio siempre hubo; grupos, familias, clanes, naciones, países, rivalidades, progreso, retroceso. Eso está de alguna forma paradigmáticamente en la Biblia. Uno lee la Biblia y lee algo de la historia de la Humanidad; no solo del pueblo de Israel. Sino, cosas que se repiten, esperanzas, proyecciones…

–  ¿Es una literatura única en el mundo la que se ha generado en torno a la Biblia? Se ve por ejemplo, la lucha entre la cultura judía y la griega.

—  Roma logró conquistar militarmente el mundo griego, pero fue helenizada por la cultura griega, que tenía un desarrollo diferente y más convincente que la romana, que era puramente práctica pero le faltaba el tema de la reflexión. Así, los judíos luchan contra la helenización y la destrucción de su religión, pero incorporaron el idioma griego y, a raíz de eso, la Biblia judía, que se hubiera muerto en el círculo de Israel, al ser traducida al griego, se abre al resto de la Humanidad y se abre al Occidente. Gracias a eso, los valores de la religión judía pasaron al mundo occidental y de Occidente al resto de la Humanidad. Ese fenómeno no se repite con ningún otro libro sagrado. Porque hay una docena de religiones que tienen libros sagrados, pero ninguno tuvo ese alcance para toda la Humanidad.

–  Cuando se analiza desde una perspectiva escéptica, la Biblia es la construcción cultural de un grupo humano, los judíos y la Iglesia. ¿Dónde está el plan divino? Porque uno ve hombres creando cosas, no ve un Dios detrás. Es la perspectiva no creyente.

—  No es excluyente. ¿Qué les movió a esos hombres a ese tipo de relatos que son tan paradigmáticos, que calzan en todas las demás culturas? ¿Por qué la historia de Adán y Eva, más allá si es simbólica o no, porqué esa historia se repite en toda pareja de alguna forma? ¿Por qué la historia de Caín y Abel, donde uno mata al otro, se repite en todas las culturas? Todas las religiones tienen sus mitos, pero no tenemos en los otros mitos religiosos un análisis de lo que es el ser humano, tanto individual como social y familiar. El ser humano interactúa con otras personas. ¿De dónde viene la inteligencia de esos autores para representar todo eso? Los negros en África empiezan a leer la Biblia y dicen ‘ahí estamos nosotros’. Los indígenas lo dicen, los germanos lo dijeron, los chinos. ¿Qué hay en esos textos? A eso una perspectiva no creyente no puede contestar. Porque ahí no vivió ningún Freud, no vivió ningún sociólogo de la época moderna. No había historiadores del arte de la cultura que podrían decir ‘pongan tal cosa en esos textos’. Por lo menos, deben dejar abierta la puerta para ‘algo’ que está más allá y que desde el punto de vista de la Fe llamamos Inspiración. No estoy hablando de la interpretación literal o simbólica, ese es un punto en discusión para otros círculos. Pero, ¿por qué esas historias, y eso se repite a lo largo del Nuevo Testamento también? Por ejemplo, la apocalíptica. Es una literatura anti imperial y anti dictatorial. Y se sigue leyendo.

–  Tanto a la literatura apocalíptica como a la profética, hay cristianos que se las toman muy literalmente. Se espera que ocurran en un futuro cercano las catástrofes que se plantearon al momento de escribir.

—  Eso, si se toma en forma literal la literatura apocalíptica. En primer lugar, el profetismo del antiguo Israel es un fenómeno muy interesante. Otros pueblos tenían ‘videntes’ que adivinaban el futuro. Los profetas no adivinan el futuro sino que interpretan el presente a la luz del mensaje que ellos reciben o sienten. Y a partir de ahí en algunos casos, proyectan cosas. Y calculan una mejoría con una buena educación en la Torah (Cinco libros iniciales de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, núcleo fundamental del Antiguo Testamento, N. de R.), en la Ley, que Dios premiará al obediente. Cuando la historia se cierra, cuando eso fracasa, cuando se cierra la perspectiva de una evolución, cuando irrumpen las dictaduras, los tiranos, los imperios de la  Antigüedad, surge la literatura apocalíptica. Su aporte no es decir que ‘en tal fecha pasará tal cosa’ Porque unos calculan hasta con fechas o señales que va a pasar determinado suceso. Esa literatura apocalíptica expone el hecho de resistir al dominio del ser humano con la fuerza militar. Es una literatura de resistencia. Su valor no lo veo tanto en lo que anuncian que va a pasar, sino que se animan a escribir que ‘estos tipos van a caer’. En ocasiones digo, medio jocosamente, ‘mientras haya muerte, hay esperanza’. O sea, mientras caen los dictadores hay esperanza para la Humanidad. Es un dicho brutal, con riesgo, pero lo asumo. (sonríe)

–  No es muy cristiano (sonrisas)

—  No es muy cristiano. Y, por qué no, también es cristiano. Porque el apocalíptico Juan anuncia la caída del Imperio Romano. ¿Y cayó o no cayó? Surgieron otros imperios y hoy surgen otros. Pero, por ser literatura de resistencia ¿de dónde le viene esa fuerza cuando todos los horizontes están cerrados? Ahí está lo que desde el punto de vista de la Fe llamamos Inspiración.

 

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