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“La tragedia pudo ser peor”: gobernador de Risaralda

 

Al menos 34 personas murieron al derrumbarse una montaña que sepultó un bus de la empresa Arauca que transitaba por una vía del municipio de Pueblo Rico. Un vecino de la zona alertó a otros conductores de lo ocurrido, con lo cual habría salvado otras vidas. Autoridades evalúan el cierre de vías en riesgo para evitar más desastres.

El departamento de Risaralda abrió y cerró este 2022 con tragedias de origen natural. En febrero pasado, 17 personas murieron como consecuencia de un derrumbe registrado en el sector de La Esneda, entre Pereira y el municipio de Dosquebradas, y en el comienzo de esta semana la Gobernación de Risaralda confirmó ayer que otras 34 perdieron la vida -entre ellas tres niños- por un alud de tierra que se desprendió y cayó sobre varios vehículos que transitaban por la vía que conduce del municipio de Pueblo Rico (Risaralda) a Quibdó (Chocó), en el sector de La Cabaña.

¿Cincuenta y una vidas que pudieron salvarse? En el primer caso todo indica que sí, porque desde 1989 la zona donde ocurrió el alud es considerada área de riesgo por fenómenos de remoción en masa, por inundación y por lluvias torrenciales, una categoría de riesgo no mitigable. Es decir, que no hay manera de evitar un desastre.

Y en el caso de esta semana, que además dejó a nueve personas lesionadas, está en averiguación si las autoridades debieron ordenar el cierre de la vía.

Javier Pava Sánchez, director de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres (UNGRD), anunció que se tomarán algunas medidas para, de ser necesario, cerras vías de alto riesgo: “Tenemos una zona de cordilleras y laderas muy complicadas. Algunas tienen mayor riesgo que otras. Hay algunas que requieren un sistema de monitoreo, de alerta. Parece que no es suficiente con la observación visual, hay que tener un sistema adicional y habrá que pensar en restringir algunas vías. Tendremos que definir protocolos. En este caso evaluaremos si la vía tuvo que cerrarse”.

El funcionario admitió que “no es suficiente lo que hemos hecho hasta ahora para evitar esta tragedia que hoy enluta a este pueblo, pero mañana podría ocurrir en cualquier otro lugar, porque la temporada de lluvias no ha terminado”.

Según el gobernador de Risarlada, Víctor Manuel Tamayo, la tragedia pudo ser peor, pero gracias a la alerta de un vecino de la zona se tomaron algunas medidas. “Además de ser una zona rocosa, tiene unos puntos de inestabilidad que representan peligro. El evento ocurrió en el kilómetro 17, entre Pueblo Rico y el corregimiento de Santa Cecilia. Hubo un bus de Flota Occidental que alcanzó a pasar. Desafortunadamente el de empresa Arauca no tuvo la misma suerte. Cuando se precipitó el alud de tierra, al lado de una humilde vivienda, el propietario de la misma salió a parar el tráfico que venía atrás y eso llevó a evitar una mayor tragedia”, contó el mandatario en entrevista con Mañanas Blu.

También se informó sobre el hallazgo de una niña y su madre, que fueron encontradas como parte de las víctimas de este desastre. La niña, aún con vida, permanecía abrazada a su mamá que había fallecido.

Julio César Gómez, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), habló de una condición climática adversa en ese sector. Entre el viernes y el domingo pasados cayeron fuertes precipitaciones que han afectado la ladera en la vía donde ocurrió el desastre, razón por la cual recomendó a los conductores no movilizarse por el lugar en horas de la noche, debido a que la inestabilidad de la ladera pone en riesgo la seguridad de las personas.

El gobernador de Risaralda señaló que el Gobierno Nacional adelanta las gestiones para definir las ayudas humanitarias que se les darán a las familias damnificadas por esta tragedia y al resto de habitantes del departamento, que ascienden a más de 4.000.

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