Hacer actividad física por gusto sigue siendo un privilegio
Hacer actividad física por gusto sigue siendo un
privilegio en gran parte del mundo

Un análisis internacional
publicado encontró que menos de la mitad de las personas alcanza las
recomendaciones de actividad física solo con ejercicio en el tiempo libre, lo
que refleja desigualdades sociales y urbanas.
Con más de 5 millones de muertes atribuidas por año, la inactividad física
es un importante problema de salud pública mundial. Se estima que, en todo el
mundo, casi uno de cada tres adultos y ocho de cada 10 adolescentes no cumplen
las directrices de actividad física de la Organización Mundial de la Salud (150
a 300 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada a
vigorosa para adultos; y 60 minutos diarios para niños y adolescentes).
Pese a todos los esfuerzos que han hecho los médicos y
decenas de políticas públicas en todo el mundo, eso sigue muy mal, con
consecuencias negativas.
Una investigación publicada en Nature presenta
una serie de de datos globales y revisiones de literatura científica para
entender tres cosas: las desigualdades en actividad física en el mundo, y la
evidencia de sus efectos positivos para la salud.
Para analizar las desigualdades, los investigadores utilizaron encuestas del
llamado programa STEPS de la Organización Mundial de la Salud, un sistema
internacional que recopila información comparable sobre enfermedades no
transmisibles y sus factores de riesgo. La actividad física se midió con el
Cuestionario Global de Actividad Física (GPAQ), una herramienta de la OMS que
recoge la frecuencia, duración e intensidad de la actividad física en tres
ámbitos: tiempo libre, transporte (por ejemplo, caminar o ir en bicicleta para
desplazarse) y trabajo.
Con esta información se calculó si las personas cumplían
las recomendaciones internacionales de actividad física: al menos 150 minutos
semanales de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, o una
combinación equivalente.
Finalmente, los datos también se analizaron según sexo
(hombres y mujeres) y nivel educativo, utilizado como indicador del nivel
socioeconómico. Los participantes se clasificaron entonces en cuatro
categorías: sin educación formal, educación primaria, secundaria y terciaria.
Dado que los sistemas educativos varían entre países, los investigadores
armonizaron estas categorías revisando cada caso y consultando fuentes
oficiales cuando fue necesario.
¿Qué encontraron?
Quizá el hallazgo más importante es que pocas personas
alcanzan los niveles recomendados de actividad física únicamente a través del
ocio.
En casi todos los países y grupos sociales analizados, menos de la mitad de las personas cumplen las recomendaciones solo con actividad física en el tiempo libre, informan los investigadores en el estudio. Esto significa que gran parte de la actividad física que realizan las personas proviene del trabajo o del transporte. Por eso, los autores argumentan que no basta con promover el ejercicio recreativo: también es necesario crear entornos urbanos seguros y eficientes que permitan caminar o ir en bicicleta por elección, no solo por necesidad e por qué la gente se mueve. Aunque podría pensarse que la actividad física relacionada con el trabajo es la principal impulsada por la necesidad económica, el estudio muestra que algo similar ocurre con el transporte activo (caminar o usar bicicleta para desplazarse). En muchos países, especialmente los de ingresos bajos, muchas personas se mueven de esta forma no porque lo prefieran, sino porque no tienen otras opciones de transporte. Esto, dicen los autores, refleja una desventaja estructural: la falta de transporte accesible o infraestructura adecuada obliga a las personas más pobres a depender de estas formas de movilidad, lo que puede reforzar desigualdades sociales.
El trabajo también revisa la evidencia sobre los beneficios de la actividad
física para la salud. La investigación reciente muestra que mantenerse activo
no solo reduce enfermedades cardiometabólicas, sino que también fortalece el
sistema inmunitario y puede ayudar a prevenir o reducir la gravedad de enfermedades
infecciosas.
Tomado del Espectador
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