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Sorpresa científica: reaparece un animal que se creía extinto hace 6.000 años
El animal, conocido solo por restos fósiles durante décadas, fue encontrado vivo en Papúa Occidental y ahora es considerado una “especie de Lázaro”.
Científicos del Museo Australiano acaban de anunciar el redescubrimiento de un pequeño marsupial
planeador que durante décadas solo se conocía por fósiles y se pensaba extinto
hace unos 6000 años. Los investigadores proponen crear un nuevo género dentro
de la subfamilia Hemibelideinae (familia Pseudocheiridae),
un grupo de marsupiales arborícolas relacionados con los planeadores
australianos.
Este nuevo género reúne varias especies que antes estaban
clasificadas de forma provisional en otros grupos. Entre ellas está
“Petauroides” ayamaruensis, una especie descrita en 1999 a partir de restos
fósiles encontrados en la península de Vogelkop, en el oeste de Nueva Guinea.
Esos restos, principalmente mandíbulas inferiores y dientes, provenían de
contextos arqueológicos del Holoceno temprano, por lo que los científicos
creían que el animal se había extinguido hace 6.000 años.
Sin embargo, en el estudio los investigadores encontraron individuos vivos
de esta especie en varias zonas de Papúa Occidental. Por eso la clasifican como
una “especie de Lázaro”, un término que se usa cuando una especie considerada
extinta reaparece en la naturaleza después de mucho tiempo. Además, también
hallaron abundante material arqueológico más al este, en la provincia de
Sandaun (Papúa Nueva Guinea), lo que ayudó a completar el conocimiento de su
anatomía, incluyendo por primera vez los dientes superiores, que antes no se
conocían.
Con esta nueva información, los científicos pudieron
entender mejor cómo se relaciona este animal con otros marsupiales planeadores.
Sus parientes vivos más cercanos son los petauros mayores (Petauroides) y el
lemuroide de cola anillada (Hemibelideus lemuroides), especies que hoy habitan
en los bosques del este de Australia. El registro fósil muestra que el nuevo
género existía en Australia desde el Plioceno y el Pleistoceno, lo que sugiere
una historia evolutiva antigua del grupo.
Las observaciones de ejemplares vivos también aportaron información sobre
su comportamiento. Comunidades indígenas de la región de Maybrat, en Vogelkop,
conocen al animal y explican que vive en huecos de árboles muy altos de los
bosques tropicales y que normalmente solo tiene una cría por año, lo que
implica una reproducción lenta, explican los autores de la investigación.

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